20/06/06

Gustos ...

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A veces me gusta comer sola en la oficina, alguna ensalada ligera, cuando hago esto trato siempre de llevar algunas verduras sin cocer, también me gusta llevar falda, pero como les dije lo que pasa en mi oficina se los contaré después.

Cuando salgo a comer, en caso de hacerlo sola, hago un ritual parecido al de la mañana, solo que con mas ingredientes morbosos, la mirada distraída, la paleta en mi boca, jugado lascivamente con ella incluso a veces lamiéndola de forma obscena, las sandalias en el asiento o bien en el tablero, pero solo una de ellas, me gusta salir y manejar sin rumbo definido, me gusta levantarme la falda un poco mas de lo que de forma natural se corre y mostrar mis piernas, me gusta ver cuando me detengo cerca de un camión como las miradas se centran en ellas y también en mi pecho, me acaricio ambas cosas de forma inocente para provocarles alguna pensamiento obsceno o incluso alguna erección, en ocasiones simulo estar perdida y me detengo frente a alguna persona de apariencia baja y preguntarle por algún lugar, me responden la mayoría de las veces sin mirarme a la cara o sin hacer indicación con sus manos de que calle tomar, por ver mis piernas, incluso algunos se han ofrecido a subir conmigo y llevarme hasta la dirección que busco, aun no he aceptado esa propuesta pero no puedo decir que nunca lo haré.

Cuando entro a algún establecimiento trato de que no sé uno donde acuda gente que me pueda conocer, trato de ir a lugares donde va la mayoría de la gente, me gustan los lugares donde incluso tienes que compartir a veces tu mesa con otras persona, en este tipo de lugares me gusta escoger donde son mesitas estilo barra sin respaldo, siempre trato de ponerme del lado del pasillo, para que la persona que comparte mi mesa si tiene necesidad de salir lo haga por detrás de mí, he tenido la satisfacción de encontrar en esa gente a algunos que son tan atrevidos que me han llegado a poner su paquete en mi espalda todas las veces que pasan por atrás de mi e incluso algunos que han cambiado de lugar cuando van con sus amigos, lo único que hago es ofrecerles una sonrisa, pero su atrevimiento solo llega hasta eso y a algún comentario entre ellos en doble sentido, no sé si les detenga el como voy vestida o la apariencia de mujer seria que finjo.

Cuando acepto la invitación de algún compañero a comer, me gusta viajar en su autos y decir casi inmediatamente después de subir, que me duelen tanto mis pies después de haber caminado tanto en la mañana, que como niña me descalzo y subo el pie al asiento para darme un pequeño masaje, no sé cuantos de ellos realmente sean fetichistas de los pies, pero por lo menos a 1 de ellos si lo he visto después de darme la mano para bajar del auto, oler la suya como buscando algún rastro del aroma de mis pies. Durante la comida me gusta escucharlos, la mayoría habla de las insatisfacciones sexuales en su vida matrimonial, no sé si buscando realmente algún punto de vista o solo de forma morbosa para enterarse de la mía, en cualquiera de los casos siempre me gusta darles de forma propia una respuesta, pero además el dejarles la imagen de mi en la cama satisfaciendo todas sus fantasías, pero sin la opción a pedirme algo mas.

En forma inocente rozar mi pie contra sus piernas y disculparme de inmediato y culpar de eso a una manía de siempre estar moviendo mis pies, me gusta cuando su respuesta es: “no te preocupes pero para la otra que sea sin el calzado para que duela menos”, me gusta pedir carne termino ingles para poder cortarla en trozos largos y llevarla a mi boca, el fingir que esta caliente y soplarle un poco pero teniéndola muy cerca de mis labios como el preludio a una mamada y después darle pequeñas mordidas simulando como si lo hiciera con un pene, este termino permite que muchas veces corra por la comisura de mis labios algo de jugo y me haga ver sumamente caliente, mi forma de comer combinada con mi supuesta manía de mover los pies y rozar sus piernas ha obligado a la mayoría de quienes me han invitado el levantarse e ir al tocador, me gusta pensar que se van a masturbar y confirmar cuando regresan y en ocasiones dicen: “ disculpa pero a veces a uno le ganan las ganas” espero que sea por mi y no por alguna otra situación.

En el regreso escucharles decir que si ya me siento menos cansada de mis pies o si me hará falta otro masajito, para incrementar ese morbo de la hora de comida, les contesto que me caria muy bien otro masajito pero que debido a lo satisfecha que he quedado (comida) tengo mucha flojera, su condición de casados y compañeros de trabajo los obliga a quedarse callados, y no decirme que ponga mis pies sobre sus piernas para recibir mi masaje deseado, además de no darles nunca un motivo directo y los indirectos muy sutiles como para llegar mas allá de la simple plática.

Estas son algunas de las cosas que hago durante mis horas de comida.

16:26 Anotado en Casada | Permalink | Comentarios (1) | Email esto | Tags: Tanga, Pies, Comida, Gustos

Comentarios

Mhm.

Al pasar por detrás de ti en algún merendero, obligado por la posición en que se tomó la mesa, me parecería un sendero insalvable después de mirar con incredulidad el abismo que se cierne frente de mí al contemplar tu espalda, aunque igual tendría que avanzar. Pero no podrías culparme porque mis piernas se reblandezcan haciéndome tocar tu espalda ligeramente con mi paquete después de haberse sentido aludido por el arco de tu postura.

Tengo hambre.

Anotado por: indigente | 20/06/06

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